No la podía gobernar nada ni nadie
Cuando llovía se pasaba horas mirando las gotas
Siempre pedía un vaso de agua a las tantas
y un bombón
Bailaba hasta marearse
No se perdían los olores
Componía un ritmo tan intenso
que fertilizaba lo estéril.
Cantaba, sin parar, hasta callada.
Si la libertad y la realidad se separan
quemaba la ciudad
Levantaba la sonrisa como se levanta un pincel
y pintaba las estaciones de autobús con trucos de magia
No soportaba los colores desteñidos
martes, 16 de octubre de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


